viernes, 22 de julio de 2011

De aquellos días

Hoy es de aquellos días
en los que ardo por dentro.

De aquellos en los que una sola caricia
abre compuertas y libera la fuerza inmensa
contenida tras las paredes del tabú.

Hoy no importaría si el beso es privado,
en el centro de una plaza o en un bar.
El sabor de tus labios volará por los aires
barreras, normas, vergüenzas, reparos
y miradas lascivas llenas de envidia.

Hoy es de aquellos días en los que mi alma,
mi vida, no descansaría hasta oír mi nombre,
una sílaba, desbordando de tu boca abierta
mientras clavas tus uñas en mi carne.

miércoles, 20 de julio de 2011

Lucha

Me provocas. En todos y cada uno de los sentidos que le puedas dar a esas dos palabras. Sería como decir que me sulfuras, porque creas una reacción en mi interior que me acerca a los infiernos. No me transporta hasta allí abajo porque el enojo no se convierte en ira ni en odio. Ese sentimiento de intensidad y densidad descomunales se transforman en... no sé. En una especie de deseo recalcitrante y salvaje, pero a la vez controlado y vengativo.

Y es que ahora mismo te empujaría sobre la cama. Te ataría fuertemente de pies y manos para marcar sobre el catre mi objetivo con una X. Después cortaría tu ropa con unas tijeras. No importar si puedo desbotonar tu blusa o subir tu falda. No me importa. Lo que quiero es destrozar las capas que te cubren y que sientas el frío de la hoja resbalar por tu vientre y por el interior de tus muslos. Que oigas el chasquido al cortar y que la tela resbale sobre tu piel y que marque el camino que después seguirá mi lengua. Y no lo dibujaré con la punta. No. Te lameré obscenamente, con toda su superficie dejando un rastro de saliva entre tus pechos hasta llegar a tus labios, tu nariz, tu oreja... Seré tan cerdo que empaparé tu mejilla de saliva con enormes lenguetazos. Y después... después te susurraré al oído lo que pretendo hacerte.

De camino a tu sexo lameré tus pezones. Rozaré la locura un instante devorándolos y me despediré de ellos con un pellizco. Será entonces, en ese instante de dolor supremo, que te darás cuenta de que voy en serio. De que lo que realmente quiero es acabar contigo.

Daré bocados a tu vientre. A tu costado. A tus muslos y pantorrillas, y a la parte trasera de tus rodillas. Y después de eso, atacaré entre tus piernas. Hundiré mi lengua en tu interior y mis dientes darán zarpazos a tu deseo. Te comeré el coño. Literalmente. Degustaré tu interior a boca abierta dejando que tu calor fluído calme mi sed. Será delicioso saborear cada matiz de tus entrañas y distinguir tu deseo, tu amor, tu dolor, tu rabia y tus ansias en mis papilas gustativas. Lo haré con la calma del amante entregado y la furia del impulso primitivo. Y siempre intenso, hasta el momento en que tus movimientos me indiquen que vas a estallar.

Entonces me reitaré y escalaré tu monte y desde allí seguiré estimulando el pálpito de tu deseo con las caricias húmedas de mi lengua a izquierda y derecha, perpendiculares a la grieta de tu ser que comienza a emanar tu vida disuelta en jugos. Y no cesaré. Mi dedo, ese que te hace delirar, se introducirá despacio pero de manera firme. Con tímidos movimientos escarbará en tu vientre buscando otro orgasmo. Despacio. Saliendo para deslizarse por el puente vibrante que le lleva a tu ano y después volver a empaparse en esa fuente constante de deseo. Otra vez. Hasta adentro, lentamente, mientras mi lengua reitera sus caricias incesantes sobre tu clítoris enhiesto, pétreo, excitadísimo.

Me deslizaré en retirada atravesando de nuevo el puente, acariciando para después lamer lo prohibido. Lo que antes para vos era desconocido y que un juego te hizo descubrir. Los pocos movimientos que tus ataduras te permiten me pedirán que vuelva a provocarte ese dolor placentero. Y ahí tendrás mi pulgar, húmedo y lubricado justo a la entrada del deseo oscuro mientras mi boca bebe de un nuevo orgasmo, y me debatiré entre privarte de nuestro placer más nuestro y ganar, o lastimarte con una entrada fulgurante y así poder gritar contigo y perder.

Quiero caer derrotado y llorar contigo. Quiero vencer y llorar contigo.