sábado, 3 de abril de 2010

Reencárname en ti


Ojalá pudiera ser yo quien cubriera tu cuerpo con el mío. Que mi
aliento impregnara tu piel y mi lengua se encargara de sellar ese
deseo ardiente.

Ojalá fueran mis labios los que saborearas al recordar nuestras
conversaciones. Aquellas en las que todo valía y se hablaba a pecho
descubierto. En las que te recorría entera, de arriba a abajo, con mi
boca hambrienta de ti.

Hasta que no pueda quemarme en tus brasas, llévame a tu lado.
Acaríciate conmigo por tus pechos imaginando que son mis dedos los que
los encumbran pellizcando tus pezones. Desciéndeme a los infiernos, de
tu mano, recorriendo tu vientre, tus nalgas, tus caderas y tus ingles
y abre tus piernas espectantes de recibirme.

Llévame bajo ese blanco y húmedo manto que cubre tu secreto, tu deseo
oculto. Penétrate y siénteme dentro de ti sin estarlo. Mastúrbate
salvaje como si fuera la boca de tu caballero ardiente la que arrasara
tu sexo. Retuerce las sábanas, muerde la almohada y ahoga mi nombre en
ella con cada uno de tus gemidos. Maltrata con tus dientes tus labios
cuando el feroz orgasmo desborde todos y cada uno de tus sentidos.

Reencárname en tus manos, mi dulce princesa, mientras cabalgo rumbo a
tu fortaleza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada